Parejas eternas

 

Hay personas que simplemente hacen buena pareja y no hace falta estar juntos toda la vida para que un amor sea eterno. La química, la complicidad y la felicidad de estar enamorado, no se pueden esconder. ¡Felíz día de San Valentín!

Paul Newman y Joanne Woodward.

Johnny Depp y Kate Moss.

Johnny Depp y Kate Moss.

Mick y Bianca Jagger.

Spencer Tracy y Katherine Hepburn

Spencer Tracy y Katherine Hepburn

Audrey Hepburn y Mel Ferrer.

Madonna y Sean Penn.

Madonna y Sean Penn.

Herman and Lily Munster.

Herman and Lily Munster.

 

Los pensamientos en neón de Jung Lee

La artista coreana Jung Lee es conocida por sus fotografías de instalaciones que incluyen frases hechas con neones en espacios naturales. Lee describe su obra como un trabajo conceptual basado en los límites del lenguaje. La serie se llama “Aporia” (2010-2011), que significa  “llegar a un callejón sin salida” en griego.

“Aporia” está inspirada por “Fragmentos de un discurso amoroso” de Roland Barthes, que cuenta la historia de la ineptitud de los enamorados. Según el autor, cuando alguien se enamora, el amado se convierte en un misterio y el enamorado no cesa en buscar las razones de sus sentimientos. El deseo de expresar este amor produce mentiras y conflictos que llevan a un callejón sin salida. Para Jung Lee, esas frases vacías revelan la soledad y el dolor de la gente en nuestros tiempos.

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Los cinco lenguajes del amor

Hay personas que tocan mucho, otras que, jamás, te dirán te quiero. Pero eso tiene una razón: no todo el mundo percibe las mismas cosas de la misma manera. Existen multitud de factores (educación, entorno familiar, sensualidad…) que influyen en la forma de comunicarse de las personas. Lo importante es aprender a distinguir (y respetar) la forma que tu pareja tiene de expresar sus sentimientos.

Según el coach Fady Bujana en su libro El amor excelente (Ed. Edaf) existen cinco tipos diferentes de lenguajes del amor.

1. Palabras de refuerzo positivo. “Algunas personas son muy verbales y tienen una sensibilidad marcada hacia las palabras, tanto las que pronuncian como las que se callan. Las palabras de apoyo o refuerzo positivo, desde un sencillo te quiero hasta una declaración de amor, les dan alas y ganas de vivir, les hacen sentirse inmensamente queridas. La ausencia de estas palabras o, peor aún, los insultos o menosprecios, las marcan y hieren en profundidad”.

2. Apoyo, servicio. “Algunas personas perciben el amor a través de los hechos, en concreto de los gestos de apoyo o de servicio. Tal vez tú o tu pareja sois de esas personas para las que el verdadero acto de amor consiste en remar en la misma dirección, en echar una mano, ayudar o apoyar en distintas tareas domésticas o personales. Si este es el caso, la pasión también pasará por cumplir y responder a esta expectativa”.

3. Tacto. “La piel es el órgano sensorial más grande del cuerpo. Para ciertas personas, tocar y ser tocada cuenta más que cualquier palabra. De nada vale decir cosas bonitas si no vienen acompañadas de besos, abrazos o caricias. Para otras personas, el exceso de tacto provoca cierto malestar”.

4. Regalos. “Regalar cosas significa para algunas personas que la aman de verdad. No es materialismo, pues lo importante no suele ser el objeto en sí, sino el pensamiento, el esfuerzo, la dedicación o la generosidad que hay detrás del presente”.

5. Tiempo. “Recibir tiempo y atención de calidad es la forma en que ciertas personas perciben el amor. Por el contrario, la ausencia permanente o las citas canceladas son interpretadas como falta de interés y causan estragos en la relación”.

Está claro que es importante conocer a la pareja para complacerla pero, cada uno es como es. Aunque todos tenemos algo de cada una de estas categorías, en cada persona prima una o dos por encima de las demás. La intención de comunicar es lo que cuenta, no cómo se hace. Eso sí, tendrás que aprender a traducir el ‘idioma’ en el que habla tu pareja. Ten esto en cuenta antes de enfadarte con ella o deprimirte.

Street art. Heart boy.

 

 

 

Hagamos un trato

Compañera,
usted sabe
que puede contar conmigo,
no hasta dos ni hasta diez
sino contar conmigo.

Si algunas veces
advierte
que la miro a los ojos,
y una veta de amor
reconoce en los míos,
no alerte sus fusiles
ni piense que deliro;
a pesar de la veta,
o tal vez porque existe,
usted puede contar
conmigo.

Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo,
no piense que es flojera
igual puede contar conmigo.

Pero hagamos un trato:
yo quisiera contar con usted,
es tan lindo
saber que usted existe,
uno se siente vivo;
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos,
aunque sea hasta cinco.

No ya para que acuda
presurosa en mi auxilio,
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.

Mario Benedetti

¿El amor hace que tengamos más ilusión?

 

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¿Influye realmente el amor en nuestro índice de ilusión por todo lo demás? Si bien a todos nos han hecho creer que la vida está hecha para vivirla en pareja, los irrefutables resultados arrojados por el III Barómetro Cofidis de la Ilusión (estudio demoscópico, elaborado por la firma de investigación Gfk y por Cofidis) demuestran que nuestra felicidad no depende exclusivamente de ello.

De las 2.200 entrevistas personales realizadas, los datos revelaron que índice de ilusión de los solteros (63/100) es mayor que el de los casados (55/100), más aún en el caso de las mujeres singles (65/100), que son las más ilusionadas.

Curiosamente, los hombres solteros tienen más ganas de enamorarse (11%) que las mujeres solteras (6%). También sorprende las ganas que tienen ellos de irse a vivir en pareja, ya que el 18% de los hombres singles tienen esta ilusión, frente al 4% de las mujeres.

Sólo parece ponerse de acuerdo en una sola cosa y es que el 30% de los solteros encuestados desean conocer a gente nueva o ampliar su círculo de amistades, indistintamente de cuál sea su sexo.

Tal y como revela el estudio, las ideas románticas acerca de lo maravilloso de la vida en pareja son una bonita utopía, ya que los solteros (64%) están más ilusionados que los casados (56%). Sin embargo, dentro del matrimonio ellas son más felices que ellos, ya que el grado de ilusión de las mujeres casadas es de 58/100 y el de los hombres de 55/100.

Y ya que estamos a las puertas de celebrar San Valentín ¿Cuáles son los regalos perfectos para sorprender a la pareja? La encuesta también analiza el área más materialista de la ilusión y determina cuáles son los regalos ilusionantes más comunes entre los hombres y mujeres. Éste año todos se ponen de acuerdo ya que la máxima ilusión de los españoles es hacer un viaje (39%).

Después del romántico periplo, lo que más ilusiona a los españoles cumple con los tradicionales tópicos: para los hombres es un coche nuevo y para las mujeres, un artículo de moda. Redecorar el hogar sigue siendo un proyecto ilusionante para ellos ya que ocupa el último puesto de su top 3 de deseos ilusionantes, mientras que para ellas cierra esta lista el coche nuevo.

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En conclusión, el III Barómetro Cofidis de la Ilusión pone de manifiesto que la vida en pareja no modifica nuestro grado de ilusión, aunque el amor propio sí lo hace, ya que tener más tiempo para uno mismo (29/100) es uno de los proyectos más ilusionantes de los españoles.

 

El fin

“Después de 4 años en que pasamos por todos los estados del amor y el desamor nuestra historia se acabó. Tú hacia el norte y yo hacia ningún lugar. Me escondí por donde pude, me agarré a las cinturas que pude, te saqué de las conversaciones como pude y evité ir a los lugares donde coincidíamos como pude. Así acabé perdido en medio de la ciudad de las almas sin rumbo preguntándome por qué cuanto más te esfuerzas en olvidar más la recuerdas. Pasaron varios meses y tras seguir caminando por esa línea decidí tomármelo con calma. Aunque doliera. Aceptar el dolor como el precio de las cosas más hermosas. Tu recuerdo poco a poco comenzó a bajar el volumen de su voz y por un tiempo, según te ibas yendo, estuve de paso por la vida. Fue raro vivir sin sobresaltos, ver cómo poco a poco la tristeza se iba diluyendo en el paso de los días. Así llegó el día que supe que ya no te necesitaba. Esa noche comprendí que el fin también es el principio.”

     Extracto de “La triste historia de tu cuerpo sobre el mío” de Marwan.

Edna St. Vincent Millay (Rockland, Maine, EE. UU, 1892-1950)

Edna St. Vincent Millay (Rockland, Maine, EE. UU, 1892-1950)

Fidelidad e infidelidad

¿Dónde está el limite entre ambos? Depende del significado que se le otorgue a la palabra fidelidad. Si por ésta se entiende “reservar todo el interés sexual para una sola persona”, entonces es infidelidad incluso una mirada cargada de sobreentendidos. Pero esta interpretación es, evidentemente, demasiado restrictiva y deprimente: el mundo está lleno de personas que pueden gustar en teoría, o sólo desde el punto de vista estético, sin ningún tipo de consecuencias prácticas. Si, por el contrario, se considera que la fidelidad es “tener relaciones sexuales únicamente con una persona”, el límite con la infidelidad es más incierto de lo que parece. La relación sexual no empieza con un beso o con un acto aún más íntimo, sino en el momento en el cual se establece un contacto entre dos personas, aceptado por ambas. Todo lo demás no es sino consecuencia de dicho acto. Ahora bien, establecer el límite exacto es una cuestión de tolerancia individual: lo que para uno es aceptable, para el otro puede ser excesivo, y viceversa.
Hay mujeres que no se molestan si su pareja siente cierto interés por otra mujer; pero hay otras que se enfurecen por el mero hecho de ver a su pareja bromeando con otra. El límite entre fidelidad e infidelidad es siempre convencional y depende de la sensibilidad y la tolerancia de cada uno.
Antes de la relación sexual, que es la única infidelidad certera (quizás no siempre), hay infinidad de matices. Puesto que es imposible pretender que el compañero no sienta, ni siquiera tras muchos años de estar juntos, algún interés sexual por otras personas, es preciso establecer hasta qué punto se puede tolerar que se lleve adelante tal interés. Y éste es un roblema que cada uno tiene que resolver.

Pina Bausch’s dancers.

Where is the limit between them? It depends on the meaning we give to the word fidelity. If by the word fidelity we understand “preserve the sexual interest just for one person”, then is infidelity a sigh charged with intentions. But this interpretation, obviously, is too restrictive and depressing. The world is full of people that might like this theory, or maybe just from an aesthetic point of view, without practical consequences. If, for the contrary, we consider that fidelity is “having sexual relations just with one person”, the limit with infedelity is more uncertain than it seems. Everything else is a consequence of that act. Now, to stablish the exact limit is a question of personal tolerance: what it is acceptable for one person is excesive for another, and viceversa.
There are women that don´t get bothered if their partners have interest in another woman, but there are others that get furious just watching them joking with another woman. The limit between fidelity and infidelity is always conventional and depends on the sensibility and tolerance of the person.
Before the sexual relation, which is the only real infidelity (not always), there are infinitive refinements. It is impossible to pretend that your partner doesn´t feel, even after years of being together, certain sexual interest for other people, it is accurate to stablish until what point you can tolerate the increasement of that interest. And this is problem to be solved by each and everyone of us.

Los ‘toques’ que le ponen a cien

En materia de amor, la manera en que uno acaricia al otro refleja, muy a menudo, la manera cómo a esa persona le gustaría que le tocaran así, si el hombre empieza a manosearte y besarte la boca, el rostro, los brazos y te sientes ‘conectada’ con él, entonces respóndele en la misma medida porque tienes ante ti a un hombre que también le gusta que le estimulen durante el acto.

Las zonas más sensibles en el hombre son el cuello, el interior de la oreja, los labios y la boca, los párpados, el pecho, las tetillas y las axilas. Si el hombre se te acerca suavemente a esas zonas, haz lo mismo y evita caricias demasiado precisas sobre su sexo a no ser ligeras fricciones muy rápidas, en esa zona y en el interior de los muslos.

The Ballad of Sexual Dependency by Nan Golding. 1986.

In matters of love and intimacy the way one caresses is often a reflexion on our personal desires of being touched. If a man begins to grope you and kiss your mouth, face, arms and you are feeling a conection with him, then respond in the same manner because you have in fornt of you a man who likes to be stimulated while having sex.

The most erogenous zones of men are: neck, interior of ear lobe, lips, mouth, eyelids, chest, nipples and his underarms. If a man softly approaches this erogenous zones on you, reciprocate this caresses and prolongue your foreplay with lights quick strokes on the interior of his tighs.

Cuestión de tacto

Las caricias que tienen lugar durante la relación íntima son, quizás, lo que más influye en el aumento del deseo y, también, en las ganas de profundizar, aún más, de investigar el cuerpo que, en aquel momento, sólo se está acariciando con la yema de los dedos, con los labios, o con cualquier otras partes del cuerpo.
Una caricia que se hace en el momento preciso es quizás el capítulo más importante del conocimiento del sexo. Las zonas erógenas, es decir, aquellas zonas que producen placer, se van localizando a medida que una relación se va desarrollando y haciendo más íntima en el plano sexual.
Si no conocemos los puntos débiles del cuerpo de nuestra pareja tenemos pocas probabilidades de proporcionarle ese grado de placer que culmina en la cúspide amorosa.
En una de las obras de los sexólogos Masters & Johnson describen el caso de una paciente que se sentía mortificada por la falta de caricias por parte de su marido. Para ella, el coito tenía lugar ‘en frío’ y, por otro lado, no se atrevía a pedirle a su marido que la acariciara.
Los dos profesionales describen el caso y lo comentan de una forma clara: la mujer tenía que reclamar las caricias que el marido no le daba. En caso de respuesta negativa, debía suspender todo tipo de relación con su pareja, tan poco atenta. El remedio era, tal vez, más doloroso que el mal pero todos sabemos que a menudo abstenerse hace aumentar el deseo y desarrolla la fantasía.
En la relación íntima, las sensaciones táctiles tienen una importancia que no hay que desperdiciar.

 

Anne Hathaway and Jake Gyllenhaal en "Love and Other Drugs"

Anne Hathaway and Jake Gyllenhaal en “Love and Other Drugs”

Cuddles and gentle touches that occur during an intimate relationship are perhaps the most influential in increasing desire. They also deepen further the desire to investigate the body you are with.  Just stroking with your  fingertips, lips, or any other body parts.
A caress that is done at the right time is perhaps the most important chapter of sexual knowledge. Erogenous zones are discovered go as a relationship develops
.
If you do not have awareness of your partner´s erogenous weaknesses you have little chance of providing that level of pleasure that culminates in the loving cusp.
In one of the works of sexologists Masters and Johnson described the case of a patient who was mortified by the lack of caresses from her husband. For her, intercourse took place cold’ and on the other hand, did not dare to ask her husband to touch her.
The two professionals describe the case and discuss in a clear way: the woman had to claim the caresses that her husband did not give her. If not, should suspend all relations with your partner, so little attentive. The remedy was perhaps more painful than the complaint she had but we all know that refrain often increases the desire and fantasy unfolds.
In the intimate, tactile sensations have an importance which should not be missed.

¿Eres poli?

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Ser poli es ser agente de la ley, pero también define –en su diminutivo- a los poliamorosos, es decir, aquellas personas que se consideran a sí mismos emocionalmente capaces de tener una relación íntima, amorosa, sexual y duradera, de manera simultánea, con varias personas, con pleno consentimiento y conocimiento de todos los individuos involucrados. Las personas que practican el Poliamor, rechazan la idea de que la exclusividad es necesaria para mantener relaciones profundas, comprometidas y a largo plazo.
No hace falta estar soltero para practicar el poliamor porque pueden embarcarse en una aventura poliamorosa aquellos que ya están manteniendo una relación monógama, pero eso sí, abierta.
Aunque el sexo (más bien la búsqueda de variedad) puede parecer el objetivo primordial, no es así. El sexo es sólo un aspecto de las relaciones porque, para muchos, estas relaciones se construyen, idealmente, sobre valores como la confianza, la lealtad, la comprensión… al mismo tiempo que se superan los celos, la posesividad y las normas culturales restrictivas.

Y, atención porque el Poliamor no hay que confundirlo con los intercambios de pareja o con la poligamia. Es una nueva forma de amar en las que los participantes ponen unas reglas de juego de las que todos están al corriente y las acatan gustosos.

Esta nueva opción amatoria no es nueva, en Estados Unidos cuentan, desde 1996, con la Polyamory Society y tiene como fin de defender y promover la institución social del Poliamor. En su web ofrecen hasta un modelo de acuerdo de relación y un contrato de convivencia si la cosa se pone más seria. Si tenéis curiosidad, en España también existen grupos de apoyo como Poliamor Madrid, En nuestro país también existen grupos de apoyo, como Poliamor Madrid, que lucha para que este tipo de uniones sean más visibles en la sociedad y, así, obtener los mismos derechos que las parejas monógamas.

Échale la culpa a los impulsos

 

Por Javiera Figueroa

“Y hablando de todo un poco… ¿Cómo han ido esas muescas del verano? ¿Mucha Summer Love Story? Yo confieso que, ahondando en mis reflexiones que resumen el estío, ando un poco decepcionada de los amigos casados que proponen sexo fortuito sin compromiso.
Intentando comprender esto encontré argumentos coherentes que explican que el impulso sexual masculino es muy apremiante e inquiriente. Por ello, también estoy en el mismo grado admirada de las amigas casadas que, con todo el amor y respeto, entienden el asunto como ‘es que lo llevan impreso en los genes, el imperativo del esparcimiento de su ADN por doquier, cuantas más mujeres consigan fecundar pues mejor que mejor. Es la ley natural a la que se doblegan con gusto’.
Jajaja ¡Si hasta tiene gracia el tema! Y ahí es donde hallo una buena razón para perdonarse en pareja. En algún lugar leí que “enfadarse con los hombres por tener este impulso natural es como enfadarse con las mujeres por tener la regla”.
El tema da para mucho, el hecho de que este impulso de esparcimiento masculino exista no lo justifica claro, igual que tampoco justificaría que una mujer bajo el síndrome premenstrual le arañara la cara sin piedad a su pareja (por muchas ganas que tuviera al entrar al baño y ver la tapa del retrete levantada).
Se trata más bien de conseguir que la ‘lucha entre sexos’ se convierta en aceptación y comprensión, y enterremos las hachas de guerra de una buena vez. Por eso también me gustaría que el masculino entendiera que la misma necesidad que para él es sexual, para nosotras es emocional e igual de apremiante e inquiriente. Quizás si quisieran entender esto en lugar de ignorarlo o ridiculizarlo, empezaría a haber más armonía y menos decepción. Quizás… quizás… quizás”.

Ruth Orkin Photo Archive

Ruth Orkin Photo Archive

¿Qué pasa cuando te enamoras?

Cuando alguien se enamora, de alguna manera le parece enloquecer: todo cambia, se vuelve inquieto, se tensa, el corazón late más deprisa de lo habitual y sus ritmos habituales se alteran. Es un hecho tan antiguo como el mundo, cuando se ama, cambia hasta la forma de ser y el carácter mejora o empeora según el mal o el buen desarrollo de la historia de amor que se está viviendo.
No se puede separar el amor del deseo y, en consecuencia, del impulso sexual pero ¿Qué es lo que sucede en la primera fase del amor? Tiempo atrás se tendía a sublimar el amor sobretodo, por la moralidad imperante. Hoy, por fortuna, muchos tabúes han caído en desuso y muchos misterios han sido desvelados.
Sin embargo, aún persisten algunos secretos que puede, no descubramos nunca del todo como por ejemplo ¿qué mecanismos hacen saltar el resorte del deseo? ¿Por qué nos enamoramos de una persona y no de otra? ¿Por qué se desea follar con éste y no con aquél?
El amor nunca puede razonarse ni es razonable. El amor es la más deliciosa y la mayor de las locuras y, por ello, el impulso sexual es tanto más fuerte cuanto más potente es el amor. Es verdad también que, cuanto más auténtico es el amor, tanto más imprudente se es a la hora de manifestar el deseo. Sin embargo, el resto de cordura que nos queda (cuando verdaderamente estamos enamorados) nos induce a controlar determinados impulsos, precisamente para no ser mal interpretados.
Podemos desear incluso a una persona por la que no sentimos estima o amor alguno, pero el amor, cuando llega, ennoblece y (a veces) contiene prudentemente al deseo por lo menos, durante la fase del enamoramiento. Por ello, el impulso sexual es regulado por una especie de prudencia que nos ayuda a comprender si tenemos (o no) que demostrar deseo.
Ni siquiera ser más (o menos) lanzada podrá amortiguar la suave y envolvente tensión que sentimos cuando el amor nace, crece y se hace tan importante que llega a oscurecer cualquier otro sentimiento o problema.
El objeto de nuestro amor podrá ser adecuado o equivocado, pero nadie es capaz de cambiarlo cuando comienza la fase de enamoramiento. Ningún razonamiento, ningún consejo (incluso si lo hemos pedido a familiares o amigos), nos evitará del sentimiento que cambiará nuestra vida.
Balzac, uno de los mejores novelistas decía que “el amor es un lujo” y es verdad porque estar enamorado suele cobrarse un costo no sólo en términos psíquicos, también físicos. El enamoramiento provoca un agradable estrés que es difícil dominar porque se tiene miedo a perder esa deliciosa mezcla de deseos y contradicciones, de imposibles y sobresaltos que componen los sentimientos amorosos. El filósofo Boecio, del siglo VI escribió “¿Quién puede poner leyes a los amantes? El amor es, en sí, la ley más grande”.

Photo by Francisco Secci

Photo by Francisco Secci

When someone falls in love somehow it seems that he or she is going crazy: Everything changes, becomes restless, it is tense, heart beats faster and the normal rhythms are altered. It is a fact as old as the world, when you love even your character changes and the mood improves or worsens depending on the development of the love story.
You can not separate love from desire and consequently from the sexual impulse but, what happens in the first stage of love? In the past, people tended to sublimate love above all because of the prevailing morality. Today, many taboos have fallen into disuse and many mysteries have been disclosed.
But there are still some secrets that we might not discover, for instance what mechanisms blow desire? Why we fall in love with one person and not another? Why do you want to fuck this person and not another one?
Love can never be reasoned nor reasonable. Love is the most delicious of the follies and therefore sex drive is strong as powerful love is. It is also true that the more authentic is love, the more reckless desire is manifested. However, the rest of sanity in our heads leads us to control certain impulses precisely to avoid being misunderstood.
We may want even a person we did not feel any esteem or love for, but love ennobles everything and (sometimes) contains the desire at least during the phase of falling in love. Therefore, the sexual impulse is regulated by a kind of prudence that helps us understand if we have (or not) to try.
No matter how you take falling in love, you can not avoid the enveloping tension we feel when love is born, grows and becomes so important that comes to obscure any other feeling or problem.
The object of our love may be right or wrong, but no one can change it when the infatuation phase begins. No reasoning, no advice (even if you have asked family or friends), prevent us from feeling what will change our lives.
Balzac, one of the best novelists said that “love is a luxury,” and it’s true that being in love charges us with a  psychic and physical cost. Falling in love causes a nice stress that it is difficult to master because we are afraid of losing that delicious mix of desires and contradictions, and surprises that comes with the loving feelings. Boethius, the philosopher, wrote Who can make laws for lovers? Love itself is the largest law.”

Jugar al amor

“El sexo es el juego más importante para los adultos. Si no se logra tomárselo así no se logrará nunca. No tengáis miedo al psicodrama. Funciona mucho mejor en el lecho que en la terapia de grupo. Jugad al sultán y a la concubina favorita, al ladrón que entra a hurtadillas en la habitación de la casta doncella, al perro que persigue una salchicha, a todo lo que se os venga a la mente, sin miedo. Junto con la ropa quitáos la coraza.

Hay quien se excita al realizar el acto sexual haciendo uso del accesorio teatral más antiguo: la máscara (que esconde y transforma en otra persona)…

La mayor parte de la gente puede hacer lo mismo sin necesidad de enmascararse; cuando esto sucede, se establece una desnudez mental completa entre los compañeros que es mucho más agradable que la desnudez física (es tan completa, que muchas veces produce, al principio, un saludable temor).

Eliminar los temores es quizás la función más importante del sexo. Un trago puede ser una ayuda y muchos pueden ser contraproducentes. La verdadera liberación sexual, cuando se logra, es lo máximo: el alcohol o las drogas no son más que pobres sustitutos.

Y así, dejadlos jugar a los antiguos romanos, al perro, a la mujer o al gánster, y vosotros, señores, dejadlos jugar a la virgen, a la esclava, a la sultana, a Lolita, practicad todos los juegos que os exciten a ambos. Cuando teníais tres años no os avergonzabais de estas cosas; buscad ser como entonces. La única regla es la de los juegos de niños: si el juego se torna cruel o desagradable, u os hace infelices, abandonadlo inmediatamente. Si se mantiene desenfrenado y excitante, se llega a una cumbre de placer que era imposible experimentar de niños; y éste es el privilegio del juego entre adultos”.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                   Párrafo de The Joy of Sex, del científico británico Alex Comfort.

Guilty Things by David LaChapelle

¿En qué consiste la fascinación?

Unos la identifican con la atracción erótica y otros, con la intelectual; los hay que piensan que es la elegancia suprema e, incluso, que es una misteriosa vibración de la mirada o del cuerpo. Puede que sea una mezcla de todo ello pero lo que más caracteriza a la fascinación es el misterio.
Todos los estudiosos de la seducción coinciden en afirmar que nuestra fascinación está estrechamente ligada a la curiosidad que suscitamos en la persona que queremos seducir y, en consecuencia, al amplio halo de misterio del que nos rodeamos.
Es un hecho que, cuanto más deseoso está el otro por descubrir en nuestros ojos, en nuestra piel, en nuestra mente y en nuestro corazón una infinidad de secretos, emociones y placeres, tanto más grande es la fascinación que ejercemos sobre él. Por eso, los profesionales de la seducción se cargan con todo tipo de armas misteriosas: desde la mirada hasta los silencios. Un gran teórico del arte de amar, el escritor francés Stendhal dijo en cierta ocasión “Hacerse desear. Hacer esperar el sí. Postergar el acuerdo. Dejar para mañana para duplicar la carga erótica”.

Photo by Francisco Secci

Photo by Francisco Secci

Some people identify fascination with erotic attraction and others with intellectual; there are those who think it is the supreme elegance and even that is a mysterious vibration of gaze or body. It may be a mix of all but the fascination´s main characteristic is mystery.
People who have studied seduction agree that our fascination is closely linked to the curiosity we elicit in the person to be seduced, consequently, the wide halo of mystery that surround us.
It is a fact that the more eager one person is to discover in our eyes, our skin, in our minds and in our hearts countless secrets, emotions and pleasures, the greater is the fascination we put on him. So professionals of seduction are loaded with all kinds of mysterious weapons from the look to the silences. French writer Stendhal, a great love art theorist, once said Become desired. Do expect the other. Delaying agreement. Leaving it for tomorrow to double the erotic charge. “